Cómo introducir tu nueva pareja a tus hijos/as

Cómo introducir tu nueva pareja a tus hijos/as

El momento en el que decides tener hijos, estos pasan a ser el centro de atención en tu vida.

Tu vida gira a su alrededor, pero para poder tener una vida auténticamente completa, también debes vivir tu vida, y contar con el amor puede llegar a ser de gran importancia. Ahora, ¿cómo lo presentarás en casa?

Cómo introducir tu nueva pareja a tus hijos/as

Hay muchas veces en esta vida en las que debemos tomar decisiones. Intentar escoger lo mejor para nosotros y para los nuestros forma parte de la vida; hay veces en las que nos equivocamos, pero hay veces que no podríamos haber hecho mejor.

Y, hablando de decisiones, no hay mejor campo que aplicarlas que en el amor… Ocurre en multitud de ocasiones que, a priori, pensamos que aquella persona con la que estamos compartiendo nuestra vida será sin lugar a dudas alguien que te acompañará toda la vida, pero quién sabe, la vida da muchas vueltas y quizás no resulte ser así. Quizás el amor, con el paso del tiempo, se irá disolviendo en la rutina y no estás para nada dispuesto en caer en esa tentación por pura pereza de salir y volver a empezar desde cero.

Consejos para presentar una nueva pareja a los hijos

Cómo introducir tu nueva pareja a tus hijos/as

Bien, imagínate que has tomado el paso de dejar aquello que fue alguna vez, pero ojo, hay alguien de quien no te puedes olvidar y debes tener en cuenta en todo momento; tus hijos. Esas personitas que forman parte de ti, a las que les debes tu vida entera… Es probable que haya un tiempo en el que no estén de acuerdo en tener que ir de casa en casa cada dos semanas, pero la vida es así, seguro que algún día ya no le darán más importancia de la que tiene.

Pero espérate que esto no termina aquí, ahora resulta que, sin esperarlo, te has vuelto a encontrar de frente con el amor, y oye, tienes ganas de darle una segunda oportunidad. Es lícito, pero hay esto no es como antes, hay cosas que debemos tomar en cuenta y pasos que debemos seguir antes de dar nada por sentado. Recuerda que tienes a tus hijos esperándote en casa.

Cuándo y cómo presentar a tus hijos a tu nueva pareja

Cómo introducir tu nueva pareja a tus hijos/as

Esto es precisamente lo que se pregunta Zhazz mediante este artículo; qué hay que hacer para hacerlo bien, para que no quepa la posibilidad del drama y del enfado. Aquí van algunos consejos que deberíamos seguir todos:

Ya hemos mencionado que, a pesar de que en algún momento se acaba superando, la separación de tu antigua pareja puede suponer un golpe muy duro para vuestros pequeños, y es por eso que deben pasar por un proceso de adaptación al que no le iría para nada bien que una persona totalmente desconocida empezase a formar parte de él. Amador Delgado, orientador educativo, afirma en una entrevista para el diario “La Nueva España” que este es uno de los principales errores tras dejarlo con el padre o la madre de los niños, y es que existe la necesidad de “una incorporación progresiva de la nueva pareja a la vida familiar”.

Proponles a tus hijos un plan en el que esta nueva pareja forme parte

Segundas parejas con hijos. Consejos prácticos

Jamás de los jamases ese nuevo amor puede ser presentado como tal desde el minuto uno, pues antes de dar cualquier paso en concepto de “estabilidad”, debes asegurarte que en casa se le pone cara, se le conoce, se sabe cómo es, y es por eso que una de las primeras recomendaciones que se dan es que esta persona sea presentada como “un/a amigo/a”. ¿Por qué no les propones a tus hijos un plan en el que esta persona forme parte? Puede que al acabar la jornada, los tuyos tengan ganas de saber más acerca suyo. Es de esta manera como, poco a poco, empezarán a ver a esta como alguien más a tener en cuenta en los planes familiares.

Ya se menciona en una entrevista concedida por Cayetana Hurtado de Mendoza, coordinadora de la Escuela de Parejas de la Fundación Educativa Universidad de Padres, al diario ABC;

Antes de la presentación se debe charlar con los hijos […] con la mayor naturalidad posible. Algo que puede ayudarnos es comentarles previamente aspectos de la nueva pareja como sus gustos, cómo es… puesto que así se van […] creando unas expectativas realistas”.

Es de vital importancia dejar claro que la nueva pareja no va a sustituir a nadie

Cómo introducir tu nueva pareja a tus hijos/as

Además, resulta necesario mencionar que es de vital importancia que desde primera instancia se deje claro que nadie va a sustituir a nadie. En la mayoría de ocasiones, el hijo/a en cuestión podrá contar con su padre y podrá contar con su madre, y esa persona de más es alguien con quien tu padre o tu madre es feliz, y sabes que si ellos son felices, tu todavía lo eres más, ¿verdad?

Y, a pesar de que estos ya mencionados “hijos/as” no leerán estas palabras, me gustaría poderles decir que, en ningún caso, alguno de sus padres les querrá menos por incorporar a alguien nuevo en la familia, porque deben saber que ellos son lo primero, en cualquier momento y en cualquier decisión, o así debería ser.

Vuestros hijos deben sentirse bien y cómodos con la nueva pareja

Cómo contarle a mi hijo que tengo un nuevo amor

Esto tampoco debe suponer una batalla acerca de con quien deberían aliarse; en esta película no existen los buenos ni los malos, existe la vida, y deben ser felices con todo lo que se les aporta, con lo que fue alguna vez, y con lo que será algún día.

Madres, padres, recordad; debéis ser felices, os merecéis todas las oportunidades que puedan existir en esta vida, pero lo primero es lo primero. Vuestros hijos deben sentirse bien, cómodos, y sobre todo, hay que pensárselo dos veces, porque no puedes volver a darles un caramelo a los más pequeños para que luego vuelvas a quitárselo así como así. Ahora, ¿estás seguro/a de que es esta persona la adecuada? Adelante, a ser feliz.

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Saber aceptar un NO como respuesta

Saber aceptar un NO como respuesta

¿A quién le gusta ser rechazado/a? No hace falta que respondas, ya lo digo yo mismo; a nadie. Por suerte o por desgracia, es algo que todos y todas en esta vida tenemos que vivir y superar. La cuestión del asunto reside entonces en cómo nos tomamos ese famoso “no” como respuesta. ¿Nos hunde? ¿Nos resulta indiferente?… ¿Cuál debería ser nuestra reacción ante tal situación?

Saber aceptar un NO como respuesta

Enfrontarnos a nuestros miedos es algo a lo que las personas nos cuesta con creces; ha sido así desde tiempos inmemorables. A algunos de vosotros os dará miedo la oscuridad, la soledad, la vejez, algún animal en concreto… Todos y cada uno de nosotros vivimos conjuntamente con un temor, sea este de la dimensión que sea; ahora, hay algo que compartimos cada uno de los seres humanos que habitamos este planeta; miedo al RECHAZO.

Tal y como se menciona en un artículo publicado por La Vanguardia hace ahora 4 años, “el rechazo dibuja fronteras […] Para muchos, supone una condena”.

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Y es que aunque a priori parezca algo de lo que todos deberíamos reírnos, hay aquellos que equivalen el rechazo a una tragedia griega de las más antiguas. Al fin y al cabo, nadie podrá desmentir que, en el momento en el que somos rechazados por otra persona y/o grupo de personas, nuestra mente oscurece con una cantidad astronómica de preguntas con el mismo objetivo; saber por qué.

El rechazo es la razón por la cual nuestras inseguridades y nuestros complejos, por interiorizados que estuviesen, salgan de nuevo al exterior con una fuerza jamás imaginada. Sin lugar a dudas, esto provoca en nosotros un gran dolor emocional, pues tal y como hemos planteado en el parágrafo anterior, nuestro cerebro es incapaz de procesar tantas preguntas al mismo tiempo: “¿Por qué no me acepta/n? ¿Es por mi nariz? ¿Es por mi tripa? ¿Es por… ?”.

Saber aceptar un NO como respuesta

Multitud y multitud de cuestiones que lo único que provocan en nosotros es el sentimiento de vergüenza, rabia y/o tristeza, teniendo 100% claro entonces que no queremos que esto vuelva a suceder en nuestra vida. Al fin y al cabo, ¿a quién le gusta sentirse ridiculizado?

Al mismo tiempo, el rechazo crea en nosotros algo negativo de lo que deberíamos liberarnos inmediatamente; el refugio detrás de un escudo; y es que por miedo a que los demás puedan juzgarnos y, entonces, herirnos, preferimos no mostrar nuestro verdadero ser y escondernos en una “zona protegida” que nos hemos autoimpuesto, de manera que nuestra representación pública estará directamente ligada con lo que la sociedad espera de nosotros. Oye, que si eres un chico y te apetece ponerte una falda, olvídate. Oye, que si eres una chica y no te apetece depilarte, olvídate también. Os van a mirar, os van a señalar con el dedo. ¿Estáis dispuestos a ello?

Teniendo en cuenta que estamos ante un artículo publicado en una página web dedicada al amor, es normal que tendamos a relacionar el rechazo con aspectos, precisamente, románticos.    El simple hecho de pensar que podemos perder a una persona por declarar nuestro amor hacia ella es absolutamente terrorífico… No te preocupes, todos hemos estado allí.

¿Por qué continuamos tratando el amor como si fuera algo de lo que está prohibido hablar?

Tenemos miedo a exponer nuestras emociones y que la otra persona no se lo tome bien o se sienta incómoda… La cuestión aquí es la siguiente: ¿Por qué no se lo debería tomar bien o sentirse incómodo?

Que alguien te diga que sueña cada noche en cogerte de la mano es algo que debería halagarnos. Y, por supuesto, si habéis sido amigos durante cierto tiempo, al principio se verá algo bizarro, pero en ningún caso debes rechazar a la otra persona de una manera despectiva ni proponerle “un tiempo en vuestra amistad”.

Eso, probablemente, será más doloroso que un simple “NO”. ¿Cómo crees que se sentirá alguien que lo único que pretendía era mostrarte tus sentimientos? A pesar de ser la raza superior, al mismo tiempo somos realmente débiles y experiencias de este tipo nos pueden marcar, y no en el buen sentido, en nuestro camino que es la vida.

Aun así, es preciso saber que el amor no es lo único por lo que podemos sentirnos rechazados, pues tal y como define el artículo previamente mencionado, “el rechazo hace referencia a la circunstancia en la que una persona es excluida de forma deliberada de una situación, conversación o relación”. Además, existen dos tipos distintos: el activo, el cual hace referencia a la práctica de “bullying” hacia otra persona y/o al hecho de ridiculizar a alguien, y el pasivo, aquel en el que se hace el vacío o se ignora a alguien, como si este hubiese dejado de existir.

Realmente triste que algunos de nosotros estemos dispuestos a llegar tan lejos por el simple hecho de hacer daño. ¿De verdad nos satisface lo suficiente? ¿Conciliamos mejor el sueño por las noches?

¿Sabéis qué? BASTA. Basta de depender tanto de la opinión de aquellos que no se la merecen. Nosotros somos los primeros en nuestra lista de importancia, después ya vendrán los demás.

Habrá momentos en que lo pasaremos mal, de eso no hay duda, pero tal y como dijo un día el maestro de la poesía griega, “Quien vive temeroso, nunca será libre”.

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Después de una relación ¿hay amistad?

Después de una relación ¿hay amistad?

En cuanto una relación amorosa termina, multitud de sentimientos y emociones emergen a la luz. Algunos sentirán dolor, pena… Otros quizás sentirán más bien alivio, pero, ¿es posible volver a relacionarse con aquella persona con la que un día proclamaste que amarías toda tu vida? Es complicado, pero no imposible.

Romper con tu pareja es algo que todos hemos vivido alguna vez en nuestra vida, o probablemente lo haréis si todavía no habéis tenido la oportunidad. Es algo que forma parte del “ciclo sin fin”, tal y como cantaban unos famosos leones ahora hará casi 23 años. Si hay tan solo un aspecto positivo acerca de la ruptura es que te ayuda, sin lugar a dudas, a madurar y aprender tanto de tus errores como de aquellos que no piensas tolerar en la persona que pretenda estar a tu lado; errores que probablemente hayan hecho de vuestra relación algo de lo que, por un tiempo, no te gustaría hablar para poder sanar la herida.

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La pregunta que nos formulamos entonces en este artículo es la siguiente: ¿Esta herida llegar a curarse? Entendemos que el “duelo” no puede durar eternamente. De hecho, si nos fijamos en las generaciones más jóvenes, podemos observar como al cabo de pocos días contados ya se les ve con otra persona cogidos de la mano… Ay, el amor adolescente… Qué fugaz. Pero el fin de estas palabras no son el de explicar los hábitos de los más jóvenes, si no saber si esta ya mencionada “herida” se cura para poder perdonar al otro y volver a ser los amigos que un día fuisteis, o empezar a serlos, según la relación que llevabas a tus espaldas.

Después de una relación ¿hay amistad?
Después de una relación ¿hay amistad?

La sociedad en la que vivimos nos ha mostrado que ser amigo/a de aquella persona con la que quisiste ir al infierno si hiciese falta es bastante complicado. ¿Por qué? Porqué todos nosotros somos seres complicados que hacemos que los sentimientos y las emociones lleguen a sobrepasar la racionalidad del asunto. Qué es totalmente normal, pero también bastante más doloroso.

Es cierto que existen muchos casos hay personas que después de dejar de lado el “amor pasional”, han sabido crear una relación sana con la que ambos disfrutan y viven felices. Bonito, ¿verdad? Por desgracia no todo el mundo parece actuar de la misma manera. Que alguien me diga cuántas películas ha visto en las que dos personas rompían y se planeaba una “vendetta” para hacerle daño al otro y/o hasta intentar reconquistarlo/a de cualquier manera fuesen cuales tuvieran que ser las consecuencias… Estoy bastante seguro de que habréis contado un mínimo de 5 ejemplos mientras leíais estas palabras… Dejadme decir que no es casualidad, el drama es algo que vende, y algo con lo que parecemos disfrutar.

Amistad después de una relación
Amistad después de una relación

Dicho esto, resultaría interesante analizar lo observado en una noticia del diario online www.elconfidencial.com; concretamente un artículo escrito por Miguel Ayuso y titulado como “Los diez pretextos con los que te engaña seguir siendo amigo de tu ex”. En este se nos explica como a veces, a pesar de querer esforzarte para continuar manteniendo una relación, en este caso de amistad, con la otra persona, ocurre que no resulta ser lo mejor para ambos. Es por eso que se mencionan los estudios realizados por Juliana Breines (especialista en relaciones sociales en la Brandeis University, en Massachusetts), en los que se muestran diferentes vías a las que tendemos a recurrir para ser amigos de nuestros ex pero que nunca deberíamos seguir:

  • Compartís amigos: formar parte del mismo grupo de amigos es algo realmente difícil de lidiar. No quieres que nadie se ponga de parte de nadie, pero resulta inevitable; la tensión se masca en el ambiente, y si te ves en la obligación de tener que ver a tu ex en cada reunión, las cosas seguro que no se solucionarán
  • Te sientes solo: hay ocasiones en las que no quieres deshacerte de repente de todo lo que compartiste con tu antigua pareja, pero no debes caer en la espiral de contactaros simplemente para haceros compañía porque no hay nadie más con quién compartir el duelo. Mal. No dejaréis de volver a juntaros y volver a separaros de nuevo. ¿De verdad quieres pasarlo tan mal?
  • Quieres mantener a esa persona en la recámara: existen personas, probablemente tóxicas, que no descartan volver a intentarlo con su ex en caso de que nuevas relaciones no resulten ser óptimas. De nuevo, mal. Yo de ti no lo haría; si en algún momento quisiste a esa persona, déjala volar y no la sometas a tus necesidades más básicas.
  • Uno de los dos todavía siente cosas: probablemente una de las razones más evidentes por las que deberíais no veros hasta que os levantéis de la cama cada mañana y no tengáis la sensación de que os falta alguien a vuestro lado.

Intentar mantener una relación, aunque sea de amistad, con alguien a quién todavía quieres es algo que provocará en ti auténtico dolor. No te podrás quitar a esa persona de la cabeza y estarás día y noche pensando en qué hubiera pasado si alguno de los dos no hubieseis cometido esos errores que terminaron con vuestra relación. Lo mejor es ni cruzarse por la calle; que cada uno haga su vida, al menos hasta que la hayáis rehecho, con alguien más o por vuestra cuenta.

Sea como sea, a priori no es para nada algo sencillo mantener una amistad con aquella persona con la que acostumbrabas a irte a la cama; es por eso que debemos imponer nuestra “salud mental” y no dejar que el dolor que pueda ocasionar la ruptura haga de nosotros personas rencorosas o incluso obsesivas. Si eres de aquellos a los que el drama no les llama la atención, déjame decirte que ES POSIBLE. Tan sólo hace falta que tanto tú como tu ex pareja conozcáis los términos del contrato de amistad que vais a firmar.

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El teatro ¡Que suba el telón!

Que suba el telon | Zhazz

Citando una cita del gran actor Sir Laurence Olivier: En una pequeña o gran ciudad o pueblo, un gran teatro es el signo visible de su cultura. Y tenía una gran razón. La cultura nace en gran parte gracias al teatro.

En las obras teatrales residen escenarios ya vividos por infinidad de personas que transcurrían por diferentes épocas y sociedades. En muchas obras se refleja cómo vivían seres como nosotros y en qué circunstancias vivían. Nos enseña las diferentes vidas que podríamos tener, que querríamos tener y que nunca podrán ser.

Zhazz | ¡Que suba el telón!
Zhazz | ¡Que suba el telón!

Las buenas obras de teatro, cómo en casi todas las obras de arte, son aquellas que trascienden su época, y a la vez viajan de generación en generación sin perder su brillo y su exquisitez.

Una buena obra de teatro es aquella que por el tema que trata es capaz de modificar a sus espectadores y de hacer de espejo imaginario entre el escenario y el patio de butacas. El teatro siempre ha jugado con la sociedad mostrándole su presente y su pasado y ha querido denunciar y/o comunicar los acontecimientos que ocurrían en la sociedad. De alguna manera ha querido siempre satisfacer las necesidades del momento y ha querido reflejar situaciones y sentimientos que nos son propios como seres humanos. Aquellos personajes que ha escrito un autor son claros ejemplos de condición humana con todo lo que esta esconde; sus miedos y flaquezas, sus sueños, sus esperanzas, y su función como seres de un mundo dónde se presentan obstáculos a todas las edades y épocas.

Que suba el telon | Zhazz
Que suba el telón | Zhazz

Así pues todas esas obras trascienden ya que en ellas residen temas universales. Shakespeare nunca será viejo, cómo tampoco nunca morirá Molière.

¿Pero qué obras son las que gustan más a la gente? Lógicamente es un tema del todo subjetivo y cada cual tendrá sus gustos. Hay quienes dicen que en épocas de escasez o de crisis los espectadores acuden más rápido a las comedias y les puede resultar más agotador los dramas y las tragedias. No obstante, en todo género se esconde una verdad y un claro mensaje que el espectador está invitado a recibir.

En el teatro hay un público fiel dónde gente aficionada a este arte acude con frecuencia. Al mismo tiempo, un actor puede tener un público fiel denominado “fan” y que da apoyo a ese intérprete a seguir trabajando y a seguir firmando contratos, ya que si el público asegurado es de una gran cantidad pueden llenar el patio de butacas diariamente.

Ballet teatro | Zhazz

A su vez, hay también un público dónde pocas veces ha ejercido como tal ya que casi nunca acude al teatro y también hay quienes van y no saben cuál es exactamente su función como público. Aún así, el teatro nos eleva hasta un grado de comunión y ceremonia. Ver a esos interpretes en directo manchados con las luces y las sombras de los focos crea una convención y un ritual muy harmónico para ambos (actor-espectador)

Todo está cuidadosamente hecho y ensayado para esa comunión final con el público, ya que gracias a él y a los intérpretes existe el teatro. Si no hay actor, no puede haber teatro, y si no hay una visión externa, tampoco lo puede haber.

El teatro nació de los rituales de las tribus en el paleolítico. Se estima que desde el origen del hombre, la puesta en escena siempre ha existido, aunque por aquel entonces no se tenía una clara conciencia de que aquello era teatro. Existían las danzas, las historias de héroes (siempre interpretadas y escenificadas), y sobre todo la música con diferentes percusiones para que el público de entonces pudiera entrar más en el contexto y emoción de la historia que se explicaba.

El teatro es milenario, y esperemos que dure muchos siglos más, ya que siempre necesitamos que nos cuenten historias y también que alguien nos recuerde las infinitas maneras de poder vivir.

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Vuestra relación tiene fecha de caducidad

vuestra relacion tiene caducidad

Sí, lo has leído bien; tranquilo/a que no debes ir a la óptica a revisar tus dioptrías. La relación amorosa que compartes con esa persona a la que consideras “única” puede que tenga que finalizar algún día si quieres ser feliz a lo largo de tu vida. Este no es ningún mensaje gratuito para asustar al personal. Es un psicólogo catalán, Rafael Santandreu, quien sostiene esta teoría.

vuestra relacion tiene caducidad

Qué bonito es enamorarse… No parar de pensar en aquella persona por la que darías todo lo que tienes, incluso tu vida; sentir que a su lado te dolería la mandíbula de la inmensa cantidad de felicidad acumulada… Qué bonito, ¿verdad?

En principio, a no ser que no formes parte de este planeta, el momento en el que te enamoras querrías permanecer al lado de esa persona el resto de tu vida. ¿Me equivoco?Vuestra relación tiene fecha de caducidad

Imagina que, por razones que todos desconocemos, acabas junto a él/ella; empezáis la relación, quizás decidís iros a vivir juntos, quizás os caséis en algún momento… ¿Lo tienes? Bien, ahora olvídate de todo lo que he dicho, borra por completo de tu historial esta fábula. ¿Por qué?

Porqué si quieres obtener la felicidad, debes cambiar de pareja cada cinco años.

Matchmaking Para mentes abiertas y reflexivas

Esta es la teoría que sustenta un psicólogo catalán, Rafael Santandreu, autor de libros como “Las gafas de la felicidad” y/o “Ser feliz en Alaska”, entre otros; libros que tratan de ayudar al lector a deshacerse de los complejos y obstáculos autoimpuestos además de animar a convertirse en personas emocionalmente sanas y fuertes.

Santandreu defiende que los humanos no hemos nacido para ser monógamos; y es que si lo hemos sido hasta ahora ha sido por auténtica posesión del hombre sobre la mujer. Este opina, además, que lo único que consigue la monogamia es una limitación sexual de gran calibre, algo que sin duda alguna acaba desgastando la relación, también, en gran medida.

Lo dicen los estudios publicados a través de la red; solamente una de cada tres parejas es feliz y/o está satisfecha con su relación amorosa. También cabe decir, sin ir más lejos, que 7 de cada 10 relaciones en España acaban en divorcio. Pero, ¿por qué? ¿Por la limitación sexual de la que hemos hablado anteriormente? ¿Por la rutina? ¿Por decidir entregarnos a esa sola persona, al menos, mientras dura la relación establecida?

Según este psicólogo, si anuláramos la monogamia de nuestras vidas y en general, con las relaciones, los problemas de celos y/o dependencias terminarían de una vez por todas. Seríamos libres, tanto a nivel emocional como sexual, y no deberíamos darle explicaciones a nadie acerca de nuestras decisiones. Esta idea la vemos reforzada en un comentario hecho por el mismo Santandreu en un artículo publicado en el portal Los Mocanos, en el que explica que los humanos “vivimos el amor sentimental como algo antinatural y lo entendemos de una manera aberrante, por eso funciona tan mal”.

Vuestra relación tiene fecha de caducidad

Resulta sorprendente ver como la principal causa de suicidio en el mundo es el desamor. Son muchas las personas rechazadas por otras que deciden que continuar con vida no tiene sentido si ya no (o nunca) podrás tener entre tus brazos al amor de tu vida… Triste, pero cierto. Es por eso, y por otras razones, que Rafael Santandreu opina firmemente que deberíamos olvidarnos de esta dependencia de la otra persona para centrarnos en nuestro desarrollo como personas, satisfaciendo nuestras necesidades más triviales cuando lo considerásemos necesario y con aquella persona que decidamos (y que esté de acuerdo, evidentemente).

Son cada vez más personas y/o instituciones los que quieren terminar con el concepto de “relación amorosa” tradicional, apostando por la individualidad de la persona, creando espacios tanto físicos como psicológicos en los que sea la única que puede acceder a ellos a no ser que lo permita a otros.

Es evidente que cualquier tipo de relación no puede funcionar si, en primer lugar, no sabes que lo más importante antes del amor hacia la otra persona es el amor que debes tener hacia ti mismo, y es que si no estás dispuesto a ser rechazado debido al gran dolor que te causará, déjanos decirte que no estás preparado/a para iniciar una relación con otra persona.

Sin entrar en opiniones personales, desde Zhazz nos cuestionamos varios asuntos acerca de la idea explicada a lo largo de este artículo. ¿Debemos ponerle de verdad una fecha de fin a nuestras relaciones? ¿Cómo vamos a disfrutar si sabemos, por ejemplo, que el 4 de febrero de 2020 todo habrá terminado?

Es realmente complicado anunciar al mundo que cada X tiempo, aunque sea algo genérico, debemos decirle adiós al que hemos considerado nuestro/a compañero/a de vida. Las relaciones, al fin y al cabo, son un tema realmente subjetivo y personal que no puede ser sometido a un libro de autoayuda; en las relaciones de amor de verdad no debería haber condicionantes, no debería haber reglas a seguir, y sobre todo, no debería haber libros de por medio que te digan cómo hacer un uso óptimo del amor que sientes por alguien.

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Siéntete orgulloso/a. La sociedad no es nadie para dictar qué o quién debes ser

Siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

¿Te sientes atraído por hombres, o por mujeres, o por ambos sexos? La sociedad no es nadie para dictar qué o quién debes ser en esta vida. Nada ni nadie te puede silenciar, porqué eres libre (o al menos deberías serlo) de decidir a qué dedicarte, con quien relacionarte y, sobre todo, a quién querer. Es por eso que debes sentirte orgulloso/a; no lo dudes ni un segundo.

Siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

Siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

Así de claro empezamos este artículo; quizás os estéis preguntando por qué, pero se ha creído oportuno escribir un artículo en el que reivindicar y celebrar la libertad de querer a quién quieras debido a los acontecimientos vividos hace apenas unos días, el Orgullo; y sí, lo remarcamos en negrita para dotar a este concepto, a esta fiesta, de cierta vitalidad e importancia.

Sin duda alguna, resulta fascinante e incluso emocionante como a medida que pasan los años podemos encontrar a un mayor número de personas, de absolutamente todas las orientaciones sexuales, que han decidido apoyar a todo un colectivo que ha sido castigado durante tanto tiempo y que todavía ahora debe luchar y enfrentarse a otros que todavía parecen no aceptar el hecho de enamorarse.

Es probable que estas palabras las hayáis oído y/o leído un millón de veces, pero resulta imprescindible repetirlas hasta la saciedad para que toda la sociedad lo tenga claro de una vez por todas… Somos seres humanos, somos personas, y como tales tenemos el derecho de amar a quién sea capaz de removernos el estómago cada vez que le veamos, a quién nos haga reír, a quién nos vea perfectos/as a pesar de todas nuestras imperfecciones, a quién nos quiera por tal y como somos nosotros, independientemente del sexo que sean.

sientete orgulloso - zhazz

En esta vida hay hombres y mujeres que se sienten atraídos por hombres, o por mujeres, o por ambos sexos, o incluso solamente por la personalidad de aquellas personas que le rodean. ¡Qué importa! ¿Quiénes somos nosotros para cuestionar lo que uno pueda sentir en lo más interior de su ser? ¿Quiénes somos nosotros para decir a los demás lo que deberían ser? Ya os lo decimos nosotros; no somos nadie.

Para Zhazz, este resulta un tema realmente interesante a comentar, pues nos sorprende cómo a día de hoy existen personas las cuáles se creen con el derecho de opinar acerca de, en este caso, la sexualidad de aquellas personas que tropiezan por su camino, juzgando la manera que cada uno tiene de vivir su vida. Sí, señoras y señores, habéis leído bien; SU VIDA, que no la vuestra, pues para ello ya tomáis vuestras propias decisiones.

Si todavía vamos un poco más lejos, también nos encontraremos con aquellos/as que aparecen por las noticias en fechas señaladas como estas proclamando las molestias que les ocasionan una festividad cómo esta, aprovechando para insertar la cuña ciertamente ya desfasada de: “Oye, ¿y por qué no existe el Día del Orgullo Heterosexual? Qué injusto”.

Injusto es que estas palabras salgan de la boca de alguien que se considere coherente y abierto de mente, pues es algo que ni nos debería pasar por la cabeza.

Si algún día tuviéramos la oportunidad de “educar” a estas personas, probablemente les deberíamos preguntar en qué momento de su vida han tenido que sentirse mal con ellos/as mismos/as por no ser igual a los demás; en qué momento han tenido que ser lo suficientemente valientes de admitir quiénes son realmente a pesar de las consecuencias que esto pueda ocasionar con sus respectivas familias y/o amigos, en qué momento han tenido que dar explicaciones acerca de sus relaciones… ¿Nos equivocaríamos si dijésemos que a estas preguntas todas estas personas responderían “NUNCA”? Creemos que no. Y hasta aquí podemos leer.

Lectores, disculpad la insistencia, pero es que a pesar de que nos encontramos en el siglo XXI, debemos recordar que hay países en los que el matrimonio homosexual está prohibido; todavía hay países en los que la homosexualidad es perseguida e incluso aplican un castigo letal a aquellas personas que se sienten atraídas por las personas de su mismo sexo. Es vergonzoso, y por eso queremos volver a repetir que, seas quien seas, quieras a quien quieras, siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

La vida es demasiado corta como para estar pendiente del qué pensarán los demás o como para esconderte y no darte a conocer al mundo tal y como eres realmente. El tiempo pasa muy, muy rápido, y cuanto más tardes en reivindicar tu ser, menos podrás disfrutar.

Hombres y mujeres del mundo, salid a la calle y amad tanto al hombre de barba frondosa como a la mujer de caderas prominentes. Besadles en la boca, abrazadles hasta que os falte a ambos la respiración, y las miradas de los demás están de más. Sed libres, sed felices y, sobre todo, sentiros orgullosos y sentiros orgullosas de que vuestros padres engendraran algo tan perfecto como tú.

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Te quiero, pero, tú a tu casa y yo a la mía

Te quiero, pero tu en tu casa y yo en la mia

¿Qué harías si tu pareja prefiriese vivir por su cuenta y no junto a ti? ¿Te sentiría mal? ¿Cómo reaccionarías? Actualmente existen numerosas parejas que afirman quererse con locura pero que prefieren tener la oportunidad de disfrutar de su propio espacio. Señoras y señores, os presentamos a las PAREJAS LAT.

Te quiero, pero, tú a tu casa y yo a la mía

En cualquier relación estable existen tres momentos clave (probablemente alguno más) que implican tener que tomar decisiones que afectarán el futuro de la misma. Según nuestro punto de vista, está el matrimonio, la decisión de tener una criatura e ir a vivir juntos, una decisión tomada hoy en día probablemente con anterioridad a las otras dos mencionadas.

Aunque todos tengamos nuestra concepción de la vida creada, estaremos todos de acuerdo en que irte a vivir con tu pareja es una muestra de compromiso hacia esa, mostrando tu cometido; hacer de esta relación algo estable.

El mundo entero es consciente de que la convivencia es algo que a veces puede llegar a romper relaciones, ya sean estas amorosas como amistosas como incluso parentales. Es decir, es algo realmente complicado de lidiar pero a lo que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados. Pero, ¿qué pasaría si aquella persona a la que amas con locura te dijese que no está convencido/a de ir a vivir junto a ti; que prefiere tener su propio espacio personal? Tanto yo que estoy escribiendo este artículo como todos aquellos que lo están leyendo sabemos de sobras cuál sería tu respuesta: “¿Qué?”. Sin lugar a dudas, tendrías la sensación de que esa persona no está tan cometida como tú por lo que hace a vuestra relación. Además, te estarás preguntando qué es lo que has hecho para que no quiera dar ese paso junto a ti.

Déjame decirte que te dejes de preocupar. Quizás tu pareja es seguidora del concepto LAT… Lo sé, te estarás preguntando de nuevo: “¿Qué?” A ver cómo te lo explico…

L.A.T es la abreviación del concepto “Living Apart Together”, “Estar juntos pero vivir separados” en inglés, que fue originado no hace demasiado tiempo en los países anglosajones. Se trata ni más ni menos que de parejas que se quieren pero que prefieren poder disfrutar de un espacio personal en el que acudir siempre que lo deseen sin tener que dar explicaciones a nadie. Algunos de los defensores más arraigados a esta idea de relación aseguran que de esta manera se olvidan tanto de la rutina como de las peleas por las tareas domésticas, algo que sin dudas desgasta cualquier tipo de relación.

Para poder ofrecer la máxima información posible, hemos tomado como inspiración el artículo que se escribió sobre este mismo tema en la revista digital “Yodona” a finales de 2016 y en el que la periodista Marian Benito se cuestiona la perspectiva de futuro de este tipo de relaciones. Y es que a pesar de que según distintas fuentes, tanto en EEUU como UK haya más de 2 millones de parejas / matrimonios que no conviven juntos así como en Italia y España se hable de entre el 8 y el 10%, es normal que nos cuestionemos si esta tipología de parejas tienen la intención de estar juntos “para el resto de sus vidas”.

Lamentablemente, eso es algo que nunca tendremos la oportunidad de analizar, pues cada persona y/o pareja es un mundo aparte que se debería de estudiar individualmente.

Aquello que sí que podemos mencionar es la premisa del psicólogo Alberto Soler, quién afirma que “ambos tienen que estar 100% de acuerdo. […] Las reglas del juego se deben haber establecido entre los dos”. Si así lo comenta es porque opina que resulta indispensable que las dos personas que forman parte de esta relación deben seguir en todo momento la misma ruta, pues es la única manera en que no existirá problema en “convivir” de esta manera.

Tal y como hemos podido observar en el artículo mencionado anteriormente, este tipo de relaciones se da más en las personas menores de 35 años, básicamente porque se trata de esa época de nuestras vidas en las que tenemos la necesidad de desarrollarnos como personas y no nos podemos permitir el perder cualquier oportunidad de sentirnos libres y no tener que ser dependiente de cualquier otra persona, sea esta nuestro/a novio/a o nuestros propios padres.

Pero, no todo se debe única y exclusivamente al deseo de tener tu espacio individual y privado para ti, si no que si la pareja en cuestión decide que no es buena idea  irse a vivir juntos puede llegar a darse por distintas razones además de la ya reiterada. Entre estas nos encontramos ni más ni menos que el miedo al compromiso, algo con lo que habremos liado todos alguna vez en nuestras vidas. Otra que nos toca de cerca son los condicionantes socioeconómicos, pues son muchas las personas que hoy en día a duras penas llegan a final de mes, de manera que se ven obligadas a tener que vivir con sus progenitores hasta una edad muy avanzada.

Seamos honestos, vivir en pareja es algo que hemos idealizado en gran medida. Si tu objetivo es el de formar una familia, no cabe duda de que debes empezar por aquí, pero debes estar preparado para todos los obstáculos que te irán apareciendo en un momento u otro. Ahora es momento de que seas tú, lector, el que formule su opinión… Si tu pareja te pidiese tener un espacio que no pretende compartir, ¿la respetarías? ¿te entristecería? ¿te alegraría? Sé sincero contigo mismo, de manera que cuando llegue la ocasión, si llega, ya estés concienciado acerca del siguiente paso a realizar.



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Sobre las relaciones a distancia…

Relaciones a distancia

Las relaciones a distancia son un tema que podríamos considerar actual en nuestras vidas. ¿Por qué? Porqué resulta muy probable que la mayoría de nosotros hayamos tenido que mantener una relación amorosa, durante un tiempo, a través de herramientas tecnológicas debido a la distancia entre ambos. Lo que nos cuestionamos a través de este artículo es si “la tecnología” ayuda a mantener la llama en nosotros o si, por el contrario, más bien la apaga…

Sobre las relaciones a distancia…
Las relaciones a distancia

Hablar de relaciones del tipo amoroso siempre resulta ser un poco complicado desde el punto de vista del redactor. No cabe duda de que lo ideal sería que vosotros, lectores, os pudierais identificar con cada una de las palabras redactadas en todos los escritos presentados, pero eso es algo que probablemente resultará imposible de lograr, pues la generalización es una de las técnicas que nos permiten sobrellevar las diferentes temáticas descritas en nuestras publicaciones.

Es por eso que, antes de empezar, queremos que conste en acta que nunca pretendemos dar ningún tipo de lección, simplemente intentamos mostrar nuestra opinión acerca de las cosas de la vida infiltrada dentro de datos auténticos verificados.

Cómo ya habréis visto en el título y en la descripción del artículo, hemos decidido dedicarle un tiempo a uno de los temas que probablemente mayor duda crean en nosotros a la hora de tener que vivirlo en primera persona. ¿Funcionan las relaciones a distancia? Como en cualquier otra situación, habrá personas que crean que es posible estar a centenares o miles de kilómetros de la persona a la que amas, mientras que también habrá aquellos que, por el contrario, creerán que es algo prácticamente imposible. A través de diferentes fuentes, el objetivo entonces será el de demostrar si en una relación de estas características es posible mantener la llama encendida o si, por el contrario, es simplemente una cuestión de tiempo que esta desvanezca…

Las relaciones a distancia es un concepto tan antiguo como la vida misma, pues de la misma manera que hoy en día esperamos a que nuestro amor se conecte de una maldita vez en Skype para poder hablar con él/ella, décadas atrás la gente se desesperaba por qué sonara el teléfono; y eso por no mencionar lo que ocurría centenares atrás, cuando lo único que podía hacer uno era esperar al lado de la ventana a que una paloma apareciera con un mensaje atado a uno de sus patas… La cuestión, señores y señoras, es siempre la misma; ESPERAR. ¿Vale la pena esperar a la persona que creemos que nos acompañará para el resto de nuestras vidas? Eso sí que es algo que cada uno debe decidir.

Aun así, no dejaremos de mencionar el resultado del estudio realizado por Crystal Jiang (Universidad de Hong Kong) y por Jeffrey Hancock (Universidad Cornell de los EEUU), el cual hemos podido conocer gracias a una noticia publicada por el diario El Mundo: “Las relaciones a distancia pueden ser incluso más exitosas que las convencionales […] Te esfuerzas más por conocer a tu pareja e idealizas sus conductas al no tenerla cerca […] En definitiva, las parejas se esfuerzan por comunicarse más y conseguir así, un mayor ‘efecto de intimidad’”.

Resulta evidente pensar que, cuanto menos tiempo pases al lado de tu pareja, más querrás aprovechar el tiempo a su lado, evocando esto en una mayor euforia y a la vez cierto nivel de dramatismo a la hora de mantener relaciones sexuales y/o de despedirse en la parada de autobús. Al fin y al cabo, parece que las relaciones a distancia defienden algo que desde Zhazz apoyamos incondicionalmente; el espacio individual de cada uno. Si es así es porqué lo ideal de tener a la pareja ciertamente lejos de ti es el hecho de que puedes hacer tu vida sin depender 100% de alguien, y eso, a la larga, resulta mejor para el individuo, pues cada vez que organice un encuentro físico como a través de plataformas de Internet, cada uno de pondrá más ganas e ilusión al asunto.

Es por eso que resulta imprescindible que ambos acordéis unas “normas” a seguir para que la relación siga viento en popa. Qué queréis hablar cada día, genial. Que lo queréis hacer cada tres, también maravilloso… Pero poneros de acuerdo. De esta manera, cada uno podrá disfrutar de su vida sabiendo que a tan sólo un click puede tener la sensación de que está al lado del que cree que es su amor verdadero. Estoy seguro que nos perdonaréis por la expresión, es simplemente para darle más jugosidad al artículo…

Tal y como ya hemos mencionado, las relaciones a distancia pueden resultar una opción viable, aun así, también es necesario comentar que habrá muchas cosas a las que deberás renunciar a diferencia de aquellos que vivan “puerta con puerta”. ¿A qué nos referimos exactamente? Muy fácil, olvídate del beso y/o del abrazo matutino, olvídate de poder sentirlo a través de tus fosas nasales cada vez que esté a tu lado, olvídate de las caricias cada vez que sientas la necesidad de fundirte con su cuerpo…Al menos de una manera rutinaria, o más bien convencional…

Si decimos esto es porqué gracias a la tecnología (¿no os da rabia que actualmente pueda solucionarnos la mayor parte de nuestras vidas?), concretamente a ciertas aplicaciones fácilmente instalables en tu teléfono móvil, estar más cerca de tu pareja es totalmente posible. Estamos hablando, por ejemplo, de “Couple”, una aplicación que te permite realizar el innovador THUMBKISS, una espontánea vibración en forma de beso artificial en el teléfono de tu pareja cada vez que mantengas apretado un botón en tu portal, o de “Bliss”, que según el portal “Enfemenino” sabemos que “esta aplicación transforma el sexo en un juego. A través de ella puedes elegir tu música favorita para el momento, seleccionar qué ropa llevas puesta y ajustar tus preferencias sexuales. Lanzando los dados, la aplicación os dirá cuál es el siguiente paso para ir subiendo la temperatura entre los dos”. La creatividad de aquellas personas que llevan a cabo este tipo de aplicaciones es algo que nunca deja de sorprenderme…

En cualquier caso, para ir terminando, queríamos concluir con una simple premisa: Decidas o no si vale la pena mantener una relación a distancia, ten clara una cosa; hazlo por ti y no por la persona que tienes al otro lado del charco. Si de primeras ya tienes dudas, más vale la pena que lo dejes correr, porqué a medida que vaya pasando el tiempo, peor lo pasaréis ambos. En cambio, si actúas con entusiasmo, estoy seguro de que los kilómetros no serán problema alguno. Ahora depende de ti valorar la situación.

¿Te avergüenza querer encontrar el amor?

¿Te avergüenza querer encontrar el amor?

Es sabido por la mayoría de la sociedad que hoy en día las personas solteras forman parte de una comunidad online para encontrar pareja. Aun así, son muchos los que no se atreven a explicar públicamente que son usuarios de las mismas. ¿A qué se debe este hecho? ¿De qué se avergüenzan?

¿Te avergüenza querer encontrar el amor?

Saber cómo se conoció una pareja es una historia que siempre estamos dispuestos a escuchar con mucha atención. El ser humano es curioso, y si se trata de anécdotas amorosas, todavía lo es más.

En la televisión o en el cine vemos constantes referencias a este hecho; una reunión de chicas en un Starbucks donde unas a las otras se preguntan: “Ay, qué bonito. ¿Y cómo os conocisteis?”, un encuentro entre mejores amigos, una cena en casa de los padres de la pareja en cuestión… Multitud de ocasiones en las que probablemente esta pregunta saldrá a relucir y a la que los oyentes esperarán impacientes por descubrir.

Sin duda alguna, hay miles de historias que resultarán ser apasionantes, originales e inspiradoras, pero, qué pasa en que el momento de responder a esta ya mencionada pregunta resulta ser: “Nos conocimos por Internet”.

¡Qué se pare el mundo, por el amor de Dios! ¿Cómo, cómo? ¿Os conocisteis por Internet? ¿Cómo puede ser? No imaginaba que estuvieras tan desesperado/a por encontrar pareja…

A algunos/as de vosotros/as quizás os parezca una reacción lógica y a otros/as un tanto dramática, pero, desde luego, es sorprendente. Hay gente que todavía se extraña de oír este tipo de respuestas, y hacen de menos a la pareja por haberse formada a través de una plataforma online. Es por eso, entre otras cosas, que aquellas parejas que se forman a partir de aplicaciones destinadas a “encontrar el amor” (sí, lo ponemos entre comillas por qué hay aplicaciones que no cumplen con el cometido) tienen vergüenza a admitir que no han sido capaces de encontrar a alguien por si solos en el bar de la esquina o en casa de algún/una amigo/a en un momento de celebración, y lo decimos de esta manera para enfatizar el dramatismo que le otorgamos las mismas personas a este hecho.

Según una noticia publicada en el diario “El País” en junio de 2017 y escrita por el periodista Miguel Ángel Bargueño, no existen datos exactos de las personas que afirman avergonzarse y no atreverse a explicar que han conocido a su actual pareja a través de una app, pero aquello que mencionan es que en una encuesta realizada en EEUU el pasado 2016, un 23% de la población opinan que aquellas personas que pretenden buscar el amor a través de Internet están simplemente desesperados/as.

Con vuestro permiso, dejadnos decir qué equivocados que están estar personas encuestadas. ¿Por qué querer intentar encontrar “el amor” en Internet debería ser la última de nuestras opciones? Resulta incomprensible que alguien que por las circunstancias de su vida no haya conocido todavía a nadie y/o no haya podido rehacer su vida no tenga el derecho moral de apuntarse a alguna aplicación y/o página web que le ayude a dar un empujón e intentar buscar el que considere que es el amor de su vida (o el amor en un momento concreto de su vida, quién sabe).

Ya lo dice Patricia Navarro, investigadora y periodista, en este mismo artículo ya mencionado: “Los mitos del amor romántico siguen estando muy presentes en el imaginario social”, y gran parte, si no toda, de la culpa la tenemos nosotros mismos, dejándonos cegar por historias hollywoodienses en qué un día lluvioso, bajo las calles de una ciudad del tipo parisina, vamos a tropezar con aquella persona con la que al cabo de dos meses estaremos casados felizmente.

En este blog lo hemos repetido en varias ocasiones; vivimos en un momento en el que no tenemos tiempo alguno para prestar atención a nuestras vidas personales; estamos todo el día arriba y abajo, haciendo multitud de cosas que carecen de significado afectivo. ¿Cómo vamos a encontrar pareja entonces? Desde luego que por las calles no, pues si no estamos contestando a una llamada o dándole “like” a una foto de Instagram, estamos respondiendo a un “Whatsapp” que nos acaba de entrar. Lo más lógico, entonces, es abrir nuestras mentes a nuevas posibilidades, a nuevos territorios por descubrir, a nuevas metodologías para encontrar la persona con la que queramos compartir nuestras vidas.

Quizás pienses que con estas palabras lo único que pretendemos es quedar bien de cara al espectador, pero lo que queremos transmitir con cierto rigor es que no debes sentirte avergonzado/a por querer estar acompañado/a, por tener un/a compañero/a de vida

Qué resulta que os tiráis la bebida por encima sin querer en una cafetería, genial, de verdad que es realmente entrañable, pero que resulte que gracias a unos tests y estudios exhaustivos de la personalidad se pueda hacer de vosotros un verdadero “match”, oye, pues eso que te llevas. La eternidad en el amor es muy difícil de prometer, pero sin duda alguna, compatibles el uno con el otro seréis.

Para concluir, dejadnos explicaros que, dicho esto, tengáis la obligación de ir explicándole a todo el mundo que estáis apuntados/as en cualquiera de las aplicaciones que existen. Pero escucha, si te lo preguntan, ¿vale realmente la pena mentir? Si crees que Internet puede ayudar a cumplir tus expectativas, ¿de qué te debes avergonzar? Tranquilo/a; respondemos por ti: DE NADA.



¿Qué es esto de la “Bisexualidad”?

¿Qué es esto de la “Bisexualidad”?

Te sientes extraño. No sabes qué te pasa. Te gustaría poder decir quién eres verdaderamente, pero las dudas hacen de ti un saco lleno de emociones sin poder controlar. Además, también querrías sentirte amado/a, y que tu cuerpo parezca electrocutarse cada vez que “esa persona” se acerque a ti, pero no pasará; al menos mientras no sepas quién eres en realidad.

La sociedad te ha enseñado que debe ser o blanco o negro, que el gris es tan solo una fase, y que al final no habrá más remedio que decidirte por uno de los dos. Qué equivocados están, ¿verdad?

¿Qué es esto de la “Bisexualidad”?

En este segundo artículo destinado a la comunidad LGTB queremos presentaros la “categoría” que todavía, en esta nuestra sociedad, padece el desconocimiento de una gran parte de ella. Señoras y señores, os presentamos a la “B” de “LGTB”; la Bisexualidad.
Resulta muy probable que seáis conocedores del significado de este concepto, de cuáles son los gustos de una parte de las personas que habitan en este preciado planeta. Bien, pues en el libro escrito en 2007 bajo el título de “Bisexual health: An introduction and model practices for HIV / STI prevention programming” se define la bisexualidad como “la capacidad emocional, romántica y/o atracción física hacía más de un sexo o género”.
Esta, como muchos otros aspectos de la vida, es un tipo de sexualidad sobre la cual todavía existen muchas dudas que no han sido aclaradas. Un ejemplo para que esto sea visto de manera clara es que aún hay colectivos, incluso dentro de la comunidad homosexual, que no están de acuerdo en reconocer la bisexualidad como una orientación sexual, pues lo ven como un estado de transición en la que una persona pasa de ser heterosexual a ser homosexual; es decir, que entienden la bisexualidad como un momento de la vida de una persona en la que todavía no se siente preparada por admitir ante la sociedad que se siente atraída por las personas de su mismo género, y que pasando por una primera fase en la que se mezclen ambos sexos puede parecer “menos grave” o “menos impactante”.
Sí, es verdad que ha habido diferentes personajes públicos que han utilizado esta “estrategia”, a priori probablemente para averiguar si podrían o no perder seguidores, y en el momento que han sido testigos del apoyo de sus fieles, han decidido acabar de reconocer lo que era evidente, que en realidad eran homosexuales.

Pero, aun así, también son muchos los que podrían tener una relación tanto con un hombre como con una mujer. Se trata de personas con cierta sensibilidad que pretenden ir más allá de lo que resulta común, y que creen que el poder de una paleta de colores reside en la mezcla de los colores primarios.

La bisexualidad ha sido algo presente en nuestras vidas desde los inicios de la propia humanidad. Personajes históricos como César o Alejandro Magno son de los primeros bisexuales declarados como tal ante el mundo.
Tal y como recoge la página web www.cuidateplus.com, “el término bisexual como tal no aparece hasta 1890 en la literatura biológica, ya que hasta entonces se conocía como “estado de intersexualidad patológica” a falta de un término con el que determinar la orientación”.
De hecho, uno de los primeros científicos en hablar del tema fue el propio Sigmund Freud, el cual concluyó que en el momento en el que nacemos todas las personas somos bisexuales, y no es hasta el momento que se desarrollan nuestros órganos sexuales en su plenitud que desconocemos si viviremos nuestra vida como heterosexuales u homosexuales. Es lo que identificó como “bisexualidad innata” y acabó definiendo como una etapa que se debe vivir hasta una sexualidad definitiva.

¿Qué es esto de la “Bisexualidad”?

El caso es que se trata de un tema generador de debate, de eso no hay duda, pero la verdad es que el tiempo ha permitido darnos cuenta que los estudios de Freud no estaban en lo correcto, y que la bisexualidad sí que existe.
Lo explica Esperanza Montero, presidenta del COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid) en una noticia publicada el año 2014 en el diario “El País” con las siguientes palabras: “La realidad es que la bisexualidad existe. Es una orientación madura y tan válida como la homosexualidad y la heterosexualidad, pero somos educados en un contexto en la que no se considera una opción válida […] De hecho, las personas bisexuales sufrimos en el proceso de descubrir quiénes somos porque nunca se considera una opción real. La mayor parte hemos pasado por creernos hetero, homo y, finalmente, aceptar que somos bisexuales”.
Y sí, cuando la presidenta de esta ONG habla de “la mayor parte”, también se está refiriendo a los hombres bisexuales, otro de los temas a discutir dentro de este paradigma, pues es vox populi que son más mujeres que no hombres las que se identifican como bisexuales, quizás por ser un género más profundo, más emocional que el masculino (si nos centramos en los estereotipos de cada género), pero es cierto que “estamos acostumbrados” a escuchar más frecuentemente que algunas mujeres tienen la necesidad de “experimentar sexualmente” mientras pasan por la universidad. Y es perfectamente entendible.
Por otro lado, parece que cuesta más comprender como un hombre puede sentirse atraído por ambos sexos, que puede mantener relaciones con una persona con pene y otra con vagina. ¿Por qué se les atribuye este desconcierto en mayor grado a los hombres?

Resulta evidente que para justificar este hecho se podrían mostrar multitud de pruebas científicas, pero a estas alturas de la vida, ¿resulta necesario probar científicamente lo que uno siente? Por muchas encuestas, por muchos análisis, una persona con bata no puede descifrar numéricamente los sentimientos de una persona que lo único que quiere es compartir su vida con otra, sea esta del sexo que sea, fijándose en lo que de verdad importa: si te cuida, si te hace reír, si te hace sentir la persona más feliz del mundo o, sobretodo, si te hace sentir que eres la persona más importante de vuestro pequeño, y amado, mundo.