El buen sexo empieza con una buena comunicación

Hoy en día, hay charlas sobre el sexo en todas partes, excepto en la cama. ¿Pro qué nos es tan fácil hablar sobre el sexo con cualquier persona menos con nuestra pareja?

El buen sexo empieza con una buena comunicación

El sexo es un elemento que goza de una gran popularidad en nuestra sociedad, estando nuestra cultura impregnada con alusiones al mismo. Hoy en día, mires hacia donde mires, hay referencias al sexo, ya sea en un anuncio, una película, una noticia o en las triviales conversaciones diarias. Está glorificado pero a la vez es un tema tabú, se utiliza para vender, para entretener y para asustar en la misma medida.

Para qué engañarnos, a las personas les gusta lo morboso, por eso, por lo general, no tienen reparo a la hora de hablar de sexo. No se les presenta ningún problema en alardear sobre sus propias experiencias sexuales con minucioso detalle, en dar, con orgullo, consejos de gurús sexuales o en utilizar palabras como “coño” o “polla” en su jerga diaria. Y, sin embargo, todo el mundo recupera la vergüenza cuando se trata de hablar del tema con su pareja.

Existe esta creencia de que hablar del sexo “rompe la magia”, lo hace menos “sexy”, menos “excitante”, menos “guay”. Y aunque cueste creerlo, no estoy hablando de concepciones adolescentes, sino de convicciones que existen entre parejas estables de personas adultas o, incluso, casadas durante varios años. Por qué, os preguntareis, ¿por qué nos es tan difícil entablar este tema con la única persona con la que realmente importa hablarlo? Al fin y al cabo, si existe la confianza para pedir una cita, dar un beso e ir a la cama juntos, ¿por qué no la hay para hablar de lo que os gusta o no hacer en ella?

El psicólogo y profesor Noam Shpancer tiene la teoría de que esta dificultad viene de la mano del mito existente de que no es necesario hablar de sexo. Según él, “la cultura popular relacionada con el sexo sostiene que: el buen sexo es algo natural; tu pareja debe saber intuitivamente lo que quieres y lo que te gusta; y el buen sexo debe ser espontáneo”. Y continúa diciendo que “la mayoría de las veces, el buen sexo, al igual que una buena comida, no sucede solo: debe llevarse a cabo con habilidad, consideración y la combinación correcta de abandono egoísta y atención mutua”.

Otro motivo que suele poner piedras en el camino a la hora de hablar de sexo es el miedo a una reacción negativa por parte de nuestra pareja, como el rechazo o la vergüenza. La ausencia de la costumbre de promover este tipo de charlas en nuestra sociedad no es tampoco un gran aliciente, pues es más aceptable permanecer en silencio que dar indicaciones, hablar de preferencias o compartir fantasías.

El buen sexo empieza con una buena comunicación

La realidad se encuentra en el hecho de que muchas personas no disfrutan de sus relaciones sexuales, al menos no plenamente. Un simple “me duele” o “me gusta” podría suponer la diferencia entre una gran noche de pasión y una importante reducción de la excitación que te lleva a pensar en la lista de la compra en lugar de los esfuerzos de tu pareja en ese momento por satisfacerte.

Es importante tener en cuenta que la comunicación tiene que tener lugar antes, durante y después del sexo. No se trata de sentarse a una mesa de reuniones y escribir una guía pormenorizada de los pasos a dar en cada momento, sino de llevar vuestra relación al siguiente nivel. Quizás os cueste creerlo pero hablar sobre el sexo puede crear una intimidad y conexión más fuerte que el practicarlo. Muestra un equilibrio entre la satisfacción egoísta y la preocupación para que ambos podáis alcanzarla.

Obviamente, hay cosas que se van descubriendo en directo, pero una buena comunicación sobre preferencias y deseos sexuales te permite conocer mejor a tu pareja y descubrir nuevas formas de darle placer. Porque la realidad es, como varios estudios demuestran, que la mayoría de las personas no conocen los gustos sexuales de su pareja, sino que asumen que los mismos se corresponden con sus propios estereotipos sexuales.

Además, un hecho de especial importancia es que la falta de práctica en la cultura popular de hablar de estos temas lleva a muchos adolescentes que están en las primeras fases de descubrir su sexualidad a temer hablar con su pareja de métodos anticonceptivos antes del primer encuentro sexual. Así pues, la relevancia de la comunicación sexual no está relacionada sólo con el placer, sino también con la protección.

Finalmente, la comunicación no tiene que ser seria, estricta o programada, sino que puede tomar diversas formas y tonalidades, teniendo lugar en el momento en que os encontréis más cómodos para hacerlo, pues al fin y al cabo, el sexo es algo divertido que puedes compartir otra persona, y hablar sobre ello es tan solo el siguiente paso para disfrutarlo aún más juntos.

Agradecimientos a:

Photo by Clem Onojeghuo on Unsplash



 

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