Una caricia vale más que mil palabras

Podemos pasarnos la vida diciéndole a nuestra pareja lo mucho que la queremos, que queremos estar el resto de nuestras vidas a su lado, pero…

¿acaso son las proclamaciones habladas suficientes para sostener una relación amorosa? Es hora de dejarnos de discursitos; es hora de pasar a la acción; es hora de las caricias.

Una caricia vale más que mil palabras
Una caricia vale más que mil palabras

Todas las relaciones amorosas viven y se nutren de la pasión. El querer coger de los brazos a la persona a la que amas y besarlo absolutamente todas las partes de su cuerpo es algo totalmente normal y lícito, sobretodo en el inicio de las relaciones.

Esas cosquillas, esas muestras de cariño y el friego de tu mano sobre la otra persona hacen de una relación algo apasionante, pero hay que ir con cuidado, existe un elemento que puede jugar en nuestra contra. ¿Sabéis de lo que os hablo? Del tiempo.

A mayor tiempo que llevemos al lado de la otra persona, la mayor probabilidad que la relación acabe en pura y simple rutina, algo realmente peligroso en cualquier tipo de relación, sobre todo en aquellas en las que el amor tenga mucho que ver; si nos cansamos de siempre hacer lo mismo con nuestros amigos más cercanos, imagínate lo que puede suponer la falta de creatividad en la relación.

Ya lo vemos en la revista digital www.diariofemenino.com, muchos de los problemas de pareja vienen dados de la rutina y de la poca demostración que hacemos de nuestros sentimientos y emociones más íntimas. Lo hemos comentado en el párrafo anterior, las caricias son una de las formas más básicas de demostrar cariño y amor a través del contacto físico, y a medida que la relación en pareja avanza, parece que esto se olvida y se dan las cosas por hecho, y no, resulta de vital importancia dar muestras de nuestro afecto a la otra persona, ya sea mediante palabras, miradas cómplices y/o incluso gestos de aceptación. Al fin y al cabo, las caricias son un ingrediente esencial para poder mantener una relación estable y feliz, pues se trata de un “símbolo de unión y de salud en la relación” (Laura Sánchez en diariofemenino.com, 2013).

Acariciar a tu pareja

Las caricias no forman parte única y exclusivamente de una pareja de dos enamorados…

sino que resultan ser algo intrínseco en nuestras vidas desde que somos muy pequeños, pues, sin duda alguna, las necesitamos desde bien jóvenes para poder desarrollar nuestro crecimiento emocional, sobre todo cuando se trata del único lenguaje que podemos entender. ¿Cómo vamos a demostrar nuestro amor hacia un bebé? Aunque lo proclamemos con la boca bien abierta, son los besos, el suave roce en sus mejillas, los abrazos… lo que harán que el bebé entienda que se siente querido y protegido.

Y no solamente lo necesitamos en nuestro período infantil de la vida, sino que las caricias son algo que deben formar parte de nuestras vidas en todo momento, pues tienen un gran poder en cualquier tipo de relación; pueden ser utilizadas tanto para los buenos como para los malos momentos, y estas nos pueden ayudar en gran medida a sacarnos una sonrisa, a tranquilizarnos e incluso hasta sacarnos unas lágrimas. Vamos, que forman parte de la fuente de nuestra salud emocional e incluso física. Y ahora pensarás, después de esta última premisa: “¡Qué exagerado!”… Pues no, hay datos que demuestran claramente los beneficios que nos aportan en cuestión de salud tanto las caricias como los abrazos.

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Lo podemos observar en la revista digital www.vivirenpareja.com, donde se comenta que “un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte de Pittsburg demostró que las caricias además de generar placer y disminuir tensiones, reducen la presión sanguínea beneficiando la salud cardiovascular”. ¿Esto sí que no te lo esperabas, verdad?

Pues así es, todos deberíamos tener la oportunidad de disfrutar continuamente de la muestra de cariño por parte de otras personas, pues de esta manera gozaremos, en cierta medida, de una mejor salud, sobretodo emocional. Y que no te de miedo a reclamárselo a tu pareja si ves que la cosa últimamente no está siendo muy fructífera; es algo que podríamos incluso traducir en una necesidad básica, al lado de la comida y del sexo.

Que por cierto, hablando de sexo, no debemos dejar de mencionar aquellas caricias categorizadas como “sensuales”, aquellas que tienen, normalmente, el objetivo de terminar en la cama y nos llevan a las relaciones sexuales. ¿Veis para todo lo que sirven? Las caricias nos reconfortan en todos los aspectos de nuestra vida, y es que, además, el hecho de realizar un esfuerzo cada día e intentar mostrar reiteradamente nuestro cariño y afecto hacia la persona con la que hemos decidido compartir nuestra vida puede hacer que esa persona se sienta mejor valorada y desconecte de los problemas cuotidianos.

Una caricia vale más que mil palabras
Una caricia vale más que mil palabras

Es por eso que en la primera revista digital mencionada en este artículo, se muestra un pequeño listado del significado que puede tener la caricia en cierta zona del cuerpo. Lo vemos a continuación:

  • Una caricia en el hombro ayuda a reconfortar a la otra persona, a hacerle saber que estás a su lado

  • Si esta es en el brazo, aquello que se estará intentando hacer es más bien animar, apoyarlo/a en lo que haga falta

  • Un toque en la cintura es probable que tenga que ver en gran medida con el mensaje de “Todo va bien”

  • En cambio, una mirada puede llegar a transmitir tanto como un “Te quiero”

Ya lo sabes, deja todo lo que estés haciendo en este momento y sal a la calle a buscar al amor de tu vida. Mírale, tócale, hazle saber lo enormemente enamorado/a que estás. Y que quede constancia de ello mediante un abrazo bien fuerte, cogiéndole de la mano con toda la fuerza que puedas, dejándole claro que estás ahí para quererlo/a y nada os podrá separar. Al fin y al cabo, una caricia vale más que mil palabras.

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