Discutir con tu pareja sin llegar a la pelea

Las discusiones no son nada malo, pero hay que saber llevarlas bien, e incluso esto hará que se fortalezca la unión de la pareja por combatir juntos en los posibles enfrentamientos que puedan darse.

Discutir con tu pareja sin llegar a la pelea
Discutir con tu pareja sin llegar a la pelea

Una discusión puede hacernos recordar las cosas negativas que hemos pasado con nuestra pareja y que han podido marcar la relación, pero esos recuerdos sirven para no repetir la misma conducta en el presente, aprender de los errores e intentar que no vuelvan a suceder. Así, no se sufrirá de nuevo por situaciones ya vividas anteriormente, pues se ha de estar preparado para las que están por venir.

Antes de nada, se debe entender por ambas partes que discutir por algún asunto no es lo mismo que competir para ver quién es el que tiene la razón, no consiste en “la ley del más fuerte”: quién grita más fuerte, quién dice cosas más fuertes… Hay que comportarse como adultos y no dejarnos llevar por la inmadurez. Todo lo que se diga o se haga tendrá consecuencias para la relación y hacia la otra persona, así que intentemos pensar las cosas dos veces antes de actuar para no terminar todavía peor.

Buscas una pareja estable

Muchos hablamos del concepto discusión como si realmente supiéramos en qué consiste, ya que en el día a día de una relación se viven de muchas. Pero en realidad, se entiende por discusión una negociación, una cesión, un logro, un triunfo y el ganar o perder, depende de la persona y los motivos que la haya generado. En una pareja, este procedimiento se vive de una manera muy intensa, pero no podemos escondernos como si no pasara nada, debemos enfrentarnos a la situación con paciencia y siendo razonables, afrontando el problema como nuestra parte más sensata nos está pidiendo en ese momento.

De la discusión a la reconciliación… En unos sencillos pasos

Para que la discusión no se nos vaya de las manos y, además, pueda terminar bien, solamente debemos tener en cuenta unos sencillos, pero difíciles cuando nos encontramos en mitad de una pelea, pasos:

  • No discutir en caliente. Estar enfadados es sinónimo a expresarnos mal y acabar diciendo cosas que no pensamos. Esto es debido a la frustración que en ese momento sentimos, y podemos llegar a volvernos violentos, lo que no nos interesa que ocurra en ninguno de los casos, además de arriesgarse a que nuestra pareja empiece a comportarse de la misma forma.
  • No rebajarse al nivel de la otra persona. Nunca debemos ponernos en la misma postura que nuestra pareja si esta adopta una actitud demasiado negativa y se encuentra fuera de sí, pues con esto solo se conseguirá que el problema no se solucione, además de hacerse todavía más grande.
  • Una discusión es cosa de dos. Son muchos los motivos con los que se puede iniciar una discusión entre una pareja, pero si tu adoptas una actitud disconforme y no quieres discutir, de nada sirve que la persona que tienes al lado se pase todo el día gritando, ya que a ti te entrará por una oreja y te saldrá por la otra, mientras que él o ella habrá perdido su tiempo y su energía en algo que no merecía la pena o podría haberse hecho de otra manera.
  • Dejad la discusión para otro momento. Si sentís que estáis demasiado encendidos, posponer la discusión y cuando se calmen las cosas intentad hablar más tranquilamente, os escucharéis mejor y podréis llegar a conclusiones más objetivas que harán el bien a vuestra relación.
  • La comunicación es la base de cualquier relación. No llegaréis muy lejos con los insultos y las acusaciones, para conocer la importancia de una buena comunicación entre la pareja leed este artículo https://zhazz.com/parejas/la-comunicacion-es-la-base-de-cualquier-relacion/.

Si tu pareja no quiere solucionar los problemas, esto puede significar varias cosas, o bien que no tiene argumentos, o bien que en ese momento no quiere hablar para no empeorar todavía más las cosas. Si esta situación se alarga demasiado, se puede recurrir a ayuda profesional, pero en este caso deberemos estar preparados por si el final de la historia no nos gusta o no es el esperado. Y si se llega a la reconciliación después de todo, esto ayudará a fortalecer la relación y a que crezcáis como pareja.

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