El efecto espejo

¡Los otros son nuestro espejo! Cada uno tiene una parte espejo de los otros. Tenemos esta gran suerte de vernos reflejando en los otros. Nos da una visión en momentos dados de una parte de nosotros mismos que no reconocemos o que no conocemos o que está bien que esté allí fuera porque no es el momento.

Cuando nos atrae algo de una persona, es porque esa persona tiene características similares a las nuestras o porque proyecta algo que nos gustaría potenciar. Las personas con quien nos encontramos están delante de nosotros para mostrarnos una nueva parte de nosotros que necesitamos descubrir para crecer y para conocernos cada vez mejor.

El principio del Efecto espejo en las relaciones, que fue bautizado así por Deepak Chopra, nos dice que no vemos a los demás y al mundo en general como son sino que los vemos según como somos. Uno habla de uno y uno no puede hablar de nada que no sea de uno mismo. Todo es un auto reflejo… A este principio universal, unos lo llaman la ley de la atracción.

¡Nuestros problemas con los otros son nuestros propios problemas!

La gente nos trata de la misma manera que nosotros nos tratamos inconscientemente a nosotros mismos. El efecto espejo nos acompaña a todas partes, para bien o para mal. Así que los problemas que vemos en los otros son indicadores de nuestras proyecciones de nuestros problemas no resueltos y que crean nuestra realidad.
Cuando no podemos ver los problemas que viven en nosotros, los vemos en los otros y perpetuamos el problema. Aplicado a las relaciones de pareja, todo lo que no amamos de nuestra relación anterior, lo transportamos a la siguiente y seguimos enfrascados allí porque el problema no está en él/ella, sino en nosotros.

Cuando podemos ver los problemas que viven en nosotros, podemos resolver estos problemas y cambiar a un nuevo esquema: nuestra realidad cambia… porque hemos cambiado el esquema, porque hemos cambiado la percepción y porque nuestra emisión energética ha cambiado. Atraemos otras circunstancias a nuestra vida. Cuando nos volvemos conscientes de que el problema que vemos en una persona lo tenemos en nosotros, esta persona que nos crea la percepción de un problema cambia desde nuestra percepción: esta persona deja de proyectarnos un problema.

Leyendo esto, quizás algunos sienten un cierto malestar y disconformidad… ¿Y sabes a quién no le gusta nada esta idea sobre todo? ¡A nuestro ego! A nuestro ego no le gusta nada este concepto de que somos responsables de absolutamente todo lo que nos pasa. Cuando las cosas se tuercen y cuando alguien nos refleja algo negativo, nuestro falso yo prefiere culpar a los demás o a factores externos y victimizarnos. Es cuando escuchamos nuestra voz interna susurrarnos: ‘Tú te has portado bien, es el otro que no se entera’.

Juzgar paraliza los beneficios del efecto espejo.

Zhazz | El efecto espejo
Zhazz | El efecto espejo

Vivimos en la ilusión de que la perfección es solo ser de una forma y que las cosas deben ser positivas para ser útiles y agradables. Rechazamos muchos aspectos de la vida porque los juzgamos negativos.
Si evitamos juzgar a los demás, conseguimos ampliar nuestras percepciones. Los juicios son la principal interferencia con la información que podemos percibir. Empezamos a juzgar cuando tenemos expectativas de como tendrían que ser las personas y las cosas. Cuando infravaloramos o sobrevaloramos a los demás, nos disociamos de los demás y de nosotros mismos.
Cuando la gente nos critica mucho y sentimos que nos molesta mucho, tenemos que preguntarnos: ¿qué grado de autocrítica tengo conmigo mismo?

Los otros nos critican con la misma amplitud que nosotros nos criticamos a nosotros mismos.

Si digo a alguien: “Eres un egoísta”, lo que inconscientemente estoy diciendo es “Yo también soy un egoísta, pero lo veo solo en ti”.

Cuando juzgamos a los otros, es porque no queremos ver quiénes somos, no queremos ver la parte negativa que hay en nosotros. Cuando alguien reacciona contra nosotros, simplemente está reflejando una parte reprimida dentro de nosotros mismos.

Hagas lo que hagas, te lo haces a ti mismo. Si juzgas a los demás, sólo aumentas tus propios defectos”. Buda

Cuando estamos con alguien que reconoce y acepta sus rasgos negativos, no nos sentimos juzgados. Cada rasgo humano es neutral hasta que alguien lo juzga y se convierte en algo beneficioso o perjudicial de acuerdo a su jerarquía de valores. Cuando apoyamos los valores de alguien, esa persona nos da libertad. Cuando retamos los valores de alguien, entramos en conflicto con esa persona. Todo se puede entender y amar pero cuando juzgamos nos apartamos de la comprensión y anulamos el proceso de aprender a amar.

Y para concluir sobre este asunto del efecto espejo, os hago la pregunta del millón: ¿Sabéis qué papel ocupa en nuestra vida la persona que mejor nos hace efecto espejo y que más nos puede ayudar a ver quiénes somos, como actuamos y como crecer? Si, lo habéis adivinado… ¡es la pareja!