Hombre / Mujer = Personas

Aún les queda mucho a las mujeres por luchar. Desgraciadamente, parece ser que la persistencia en convencer de que hombres y mujeres no son iguales aún existe. Por supuesto que no son iguales. Tienen un sexo y un organismo diferente. Tienen abundantes diferencias físicas, ¿pero acaso tienen diferencias en lo que se refiere a derechos humanos? ¿Debe cobrar más un hombre que una mujer haciendo el mismo trabajo?

Hombre / Mujer = Personas
Hombre / Mujer = Personas

Todos, independientemente de nuestro sexo, somos personas. Personas que pueden hacer el mismo trabajo que otras y con la misma eficiencia y eficacia. Así pues, ¿por qué todavía hay diferencia salarial entre hombres y mujeres?

En Europa la mujer recibe pensiones un 39% más bajas que los hombres, una cantidad aún más elevada que la de los salarios. En España las mujeres cobran casi 5.000 euros anuales menos que los hombres. Además más del 60% de la mujeres deben renunciar a sus carreras profesionales por maternidad y no tienen la misma facilidad que los hombres a la hora de conseguir un cargo público o de llegar a ser directoras de una empresa.

Todo esto es muy serio, y nos explica el porqué aún muchas mujeres luchan por su derecho. Un derecho que llevan años persiguiendo y aguardando, y que parece ser que aun no se ha visto cumplido.

Y toda la lucha no sólo tiene que ver con la diferencia salarial, cosa que es muy importante ya que se está poniendo en juego el sustento de muchas mujeres y sobretodo la discriminación, sino que también el problema es palpable en cuanto a la educación.

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Según Las Naciones Unidas,  si se facilita a las mujeres y niñas igualdad en el acceso a la educación, atención médica, un trabajo decente y representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se impulsarán las economías sostenibles y se beneficiará a las sociedades y a la humanidad en su conjunto. La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

Y así es. Nos jugamos mucho en la igualdad de géneros, y todos estos problemas se disolverían de una vez por todas si ciertas sociedades dejaran de ser sexistas y consideraran que al fin y al cabo todos somos personas.

Y ahora ruego al lector que disculpe por hacer referencia a una película que ví el otro día. Se trata de La batalla de los sexos (Battle of the sexes), dónde se refleja la historia verídica de Billie Jean King en el momento que ganó a su contrincante Bobby Riggs en los mundiales de tenis. La película empieza con el desacuerdo de King al ver que su salario es mucho más bajo que el de muchos tenistas hombres, así que cuando esta se dispone a hablar con el presidente de la Federación Internacional del Tenis, este le responde: “La gente paga mucho más por ver jugar a los hombres. Son más fuertes y más estrategas que las mujeres y por consiguiente se merecen cobrar más”.

Volviendo a estadísticas realizadas por Las Naciones Unidas, con arreglo a los datos de 2005 a 2016 referidos a 87 países, el 19% de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad dijeron que habían experimentado violencia física o sexual, o ambas, a manos de su pareja en los 12 meses anteriores a ser preguntadas sobre este asunto. En los casos más extremos, esa violencia puede provocar la muerte. En 2012, casi la mitad de las mujeres víctimas de un homicidio intencional en todo el mundo fueron asesinadas por su pareja o un familiar, en comparación con el 6% de los varones. El matrimonio infantil está disminuyendo, pero no con la suficiente rapidez. En torno a 2000, casi 1 de cada 3 mujeres de entre 20 y 24 años de edad indicaron que se habían casado antes de cumplir los 18 años. A nivel mundial, la participación de las mujeres en los órganos legislativos únicos o en los parlamentos nacionales alcanzó el 23,4% en 2017, solo un 10% más que en 2000. La lentitud de los avances revela la necesidad de un mayor compromiso político, y de medidas y cupos más ambiciosos, para aumentar la participación política y el empoderamiento de la mujer. Poco más de la mitad (52%) de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad que están casadas o viven en pareja toman sus propias decisiones en materia de relaciones sexuales consentidas, usan anticonceptivos y acuden a los servicios de salud. Esa estadística se basa en datos disponibles en torno a 2012 sobre 45 países, 43 de ellos de regiones en desarrollo.

Cifras no muy agradables en sociedades que se quieran llamar progresistas. Y el progreso está solo a un palmo de nosotros mismos aunque muchas veces no lo veamos, o no lo queramos ver.

 

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