¿En tu cama o en la mía?

¿En tu cama o en la mía?… ¡Pues depende de la decoración! Y es que “la decoración” es más importante de lo que parece para la vida sexual, tanto que le pueda dar “vidilla” o, simplemente, te puede echar para atrás porque no motiva precisamente.

¿En tu cama o en la mia?
¿En tu cama o en la mía?

De eso vamos hablar, de habitaciones que dan “vidilla” o “muertecilla”… sexual.

Imagina una habitación con poca luz y cortinas oscuras, una cama con cabezal de hierro pintado de negro de los de la habitación de la abuela del pueblo, una lámpara churrigueresca de varios brazos que cuelga del techo con bombillas de vela de las que se ponen a los santos en las iglesias, en la paredes fotos antiguas en blanco y negro de algunos antepasados ya fallecidos que perecen vigilar lo que en aquella cama pasa, tanto encima como entre las sábanas… Y ahora metete en la cama con tu pareja en plan guerra… ¡si te atreves!

Imagina ahora una segunda habitación con buena luz natural, unas cortinas de color cálido que iluminan la habitación más que taparla, una cama sin cabezal pero con una almohada tan voluminosa que hace de almohada y de cabezal, una moderna lámpara en el techo de una sola bombilla led pero que ilumina toda la habitación por igual, uno o dos cuadros o posters enmarcados de verdes valles, flores, un riachuelo y un cielo azul de verano… todo para que “casi” se pueda elegir hacerlo entre las sábanas o sobre la hierba…

¿En tu cama o en la mia?

Imagina ahora una tercera habitación con… esta se la dejo a cada uno para que la decore mentalmente a su gusto… pero con una sola condición: que a su pareja le guste tanto que quiera volver a ella lo antes posible porque le pone a 100.

Por eso los japoneses, inventaron los “love hotel”, que son hoteles con habitaciones decoradas de diferentes e imaginativas maneras que se alquilan por horas para que las parejas vayan a amarse en habitaciones especialmente pensadas para fomentar prácticas sexuales novedosas y divertidas… y todo ellos con cuidados diseños, máxima higiene, privacidad y seguridad.

Y es que la decoración es más importante de lo que perece por una sencilla razón… el sexo está en los genitales… pero sobre todo está en el cerebro que es donde se cuece absolutamente todo: las emociones, las sensaciones, las imaginaciones sexuales… y de eso los seres humanos vamos sobrados.

¿En tu cama o en la mia?

No hace falta montarse cada uno en su casa una habitación en plan “love hotel” pero si tomar buena nota de “algunos detalles” que, según el Feng Shui oriental… estimulan la libido:

  • La luz debe ser tenue, no intensa y directa…no es cuestión de montar un escenario, pero si una bonita escena en la que luz acompaña y estimula más que ilumina…
  • No hacerlo sobre superficies frías (metal, cristal, mármol por razones obvias: enfrían)… prueba con sábanas suaves y perfumadas y verás que la sensaciones son otras porque se multiplican…
  • Evita que la cama esté frente a la puerta de la habitación, también en eso el recogimiento íntimo y visual es importante…
  • El color de las sábanas influye… los colores vivos, avivan, prueba con el naranja (no es porque se parezca al huerto… es porque significa fusión, unidad, alegría).
  • Las flores frescas, no son solo para los aniversarios de “una vez al año”, son también para hacer el amor al menos “una vez a la semana”… porque aumentan el deseo sexual.
  • Cambiar las cosas de lugar con frecuencia actualiza la habitación, genera movimiento y energía y sobre todo combate la monotonía de ver siempre lo mismo…

Pero quizás lo más importante es una cena romántica en la que primero se despiertan poco a poco todos los sentidos en todos los sentidos (estimulación gustativa, olfativa, auditiva-musical… en la que todo contribuye a la belleza y al placer) para acabar la fiesta con éxito en la cama… ¿en la tuya o en la mía?

¡En la que tenga la mejor decoración!



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