El gran arte del séptimo arte

El cine traspasa fronteras e idiomas. Traspasa razas y culturas y nos informa de todas ellas. Tiene tanto poder que es capaz de proyectar una película en millones de salas de cine por todo el mundo y al mismo tiempo. Además, nos instruye y nos entretiene. Nos hace llorar y nos hace reír, pero sobretodo nos hace reflexionar sobre muchas cosas y también de nosotros mismos. ¿Cómo no puede llamarse arte?

El gran arte del séptimo arte.

¿Cómo podríamos expresar lo que ha significado el cine en nuestro mundo? Un arte con todas sus letras que ha abierto mundos y horizontes para enseñar, reflejar y entretener a millones de personas. Un medio en el que mucha gente se ha visto reflejada y ha querido dedicarse por completo a ello. Un arte dónde han aparecido grandes genios como Federico Fellini, Woody Allen, Alfred Hitchcock y Steven Spielberg entre otros, para sumergirnos en nuevas dimensiones y otros mundos dónde nuestra imaginación es lo más importante. Woody Allen dijo en una entrevista: “All I have in life is my imagination” (Todo lo que tengo en la vida es mi imaginación); y gracias a eso hemos podido volar gracias a sus películas, ya que su imaginación nos invita a que la nuestra propia vuele con la suya.

El gran arte del séptimo arte.

El cine y sus leyendas han convivido con muchas generaciones y han sido los acompañantes ideales en muchas ocasiones de nuestras vidas. ¿Quién podría olvidar al gran Jack Nicholson o a Al Pacino? ¿Y cómo se entendería el cine español sin José Luis López Vázquez o sin el gran Fernando Fernán Gómez?

El gran arte del séptimo arte.

Una de las cosas más importantes que tiene el cine es su habilidad para transmitir mensajes al espectador, y de ahí vendría su denominación de arte. Es capaz de modificar al espectador porque en parte, entre muchas historias que cuentan las películas, está también su habilidad de jugar a ser un espejo de nuestra vida cuotidiana y nos muestra grandes rasgos de la condición humana. Por supuesto que no pasa eso en todos los géneros del cine. Hay géneros que sólo tienen la finalidad de distraer al espectador mientras este sobrelleva mejor las dos horas de proyección con una bolsa de palomitas.

El gran arte del séptimo arte.

Pero todos los géneros son dignos de admiración cuando lo que se trata es de hacer cine.

El cine iluminaba los corazones y las esperanzas en la postguerra en España y aunque no siempre todo era luz, al menos había distracción asegurada. Películas cómicas de Pepe Isbert, de Totó o de Charles Chaplin llenaban las salas de cine con risas continuadas olvidando un poco el panorama en las calles y la cruda realidad que atormentaba a muchas familias. Además, muchos cineastas fueron genios en su época, y dotaron de un respeto extraordinario a su trabajo, como fue el caso de Luis García Berlanga.

Berlanga, un reconocido cineasta español de los años 50 y de cuatro décadas más adelante, era conocido por la denuncia que adquirían sus películas. Lo hacía de una forma tan sutil que ni el régimen franquista se dio cuenta de sus burlas. En sus películas se representaba una España burlona, despistada, grotesca, la ideal opción para representar el bufón en las obras de Shakespeare. Los personajes de sus películas normalmente eran tipos buenos, pero sin ningún tipo de ambición, héroes y al mismo tiempo cobardes y con un sentido del patriotismo del todo descafeinado e incluso patético. Así eran las películas de Berlanga. Nacieron de la postguerra y tuvieron la finalidad de reflejar los escenarios que dejó la guerra, y las gentes que habían sobrevivido a ella. ¿Así pues, Berlanga quería reflejar todo eso en sus películas para que el espectador reflexionase sobre sí mismo y tuviera la oportunidad de poder corregirse y a su vez darse el gusto de expresar su opinión sobre las cosas? Si eso quiso Berlanga, entonces quiso hacer cine.

El gran arte del séptimo arte.

El cine nos acompaña en el tiempo y nos deja huellas de lo que fue y en parte de lo fueron sus espectadores. Las películas clásicas nos enseñan las inquietudes y los intereses que tuvieron nuestras generaciones pasadas. Al igual que un periódico de hace años, cuando una película fue número uno en taquilla en los años 50, nos muestra eso  en que estaba necesitada la gente y en que quisieron optar por ver con más fervor. El cine nos es el mismo en los años 30, o 40, o 50, y siempre va cambiando. Porqué las generaciones cambian, la historia cambia, y los acontecimientos cambian. Pero una cosa es segura; el cine siempre irá acompañado de los sucesos que acontezcan, será fiel a su tiempo y a los intereses del espectador.

El gran arte del séptimo arte.

Cada espectador tiene sus gustos, así que no hay un buen o un mal cine. Cierto es que a veces las historias se quedan cortas y trabajo cuesta encontrar y escribir un buen guión. Y cada vez parece que ese problema va aumentando. Pero esperemos que no vaya a dejar de existir. El cine. El gran creador de sueños y el gran narrador de historias. El cine que ocupa nuestras salas, sobrevuela Europa, da su parada en Los Angeles, se cuela en los estudios Paramount y Metro Goldwyn Mayer, viaja a la China, al Japón, a Australia, y luego se va a la India, a África, a Sudamérica y vuelta a empezar. Ese cine que nos conecta a todos. Ése arte que tiene por derecho su posición entre las artes; la indiscutible séptima.

Una respuesta a “El gran arte del séptimo arte”

  1. Es cierto que hay muchos directores de cine,guionistas que captam muy bien la esencia de lo que quieren expresar al publico.
    Muy buenos actores tambien,que interpretan el personaje y hacen traspasar las emociones al espectador.
    Tambien es muy importante el transfondo del mensaje que va más allá y que el publico tiene que darse cuenta de ello.
    Y como no,el acompañamiento de la musica a la que le aporta la chispa de la majia del Arte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.