La publicidad infiltrada en el amor

La publicidad forma parta de nuestras vidas. Es así, nos guste o no. La duda a plantear entonces es; ¿convivimos con ella o somos controlados por su gran poder de persuasión? Una pregunta que probablemente nunca llegaremos a resolver, o al menos a admitir que lo sabemos en caso de que eso suponga la inferioridad del ser humano enfrente a una tipología de comunicación.

“Mad Men”, Don Draper, quién dijo: “What you call ‘love’ was invented by guys like me… to sell Nylons”,

Aquello que sí que sabemos es que a la publicidad le gusta vender amor, un amor al que el público querrá aspirar y se emocionará al verlo en una bonita historia representada en apenas treinta segundos, y aunque no nos lo creamos, el amor que nos transmite la publicidad hace que en nosotros nazca un sentimiento, como lo podría ser la nostalgia, al recordar nuestro primer beso, la primera vez que nos enamoramos… Así somos, el amor nos debilita, pero qué maravillosa debilitación, ¿verdad?

¿Qué es el amor? ¿Es el mismo amor el que sentimos por nuestros amigos que el que sentimos por aquella persona tan especial? Evidentemente, no; y es que para responder a estas cuestiones necesitamos la ayuda de Robert Sternberg, un psicólogo estadounidense que habla de la teoría triangular del amor, una teoría que explica que el amor está formado por tres elementos diferenciales:

  • La intimidad, el afecto que sentimos hacia esas personas que forman parte de nuestro entorno, aquellas con las que conectamos, de donde surge el cariño.
  • El compromiso, aquel momento en el que se decide permanecer al lado de esa persona y se decide intentar mantener ese amor.
  • La pasión, un concepto relacionado de manera directa con el deseo y la excitación sexual y/o romántica

Estos conocidos componentes nos permiten acceder hasta siete grandes formas de amar, desde aquellas en las que quizás la pasión ha desaparecido por tienes la necesidad de estar a su lado hasta aquellas que son movidas única y exclusivamente por la locura y la pérdida del razonamiento. Todas ellas lícitas, según preferencias del “consumidor”.

Y no creáis que la publicidad ha pasado esto por alto, ni mucho menos, si no que precisamente lo ha aprovechado para llevárselo a su terreno. Ya lo explica la agencia de marketing online Ondho, y es que hay tres tipos de narración publicitarias que venden el amor. Son las siguientes:

  • El producto/marca como solución, aquella situación en la que el producto o la marca ayudan a la persona a conseguir estar con la persona amada. ¿Acaso no os acordáis del “No puedo vivir sin ti” de Ikea?
  • El producto/marca como prueba de amor, el momento en que la persona demuestra su pasión hacia el producto o marca en cuestión y se ve en el compromiso de escoger entre este/a o su persona amada. ¿Quién se queda con el último trozo de pizza Casa Terradellas?
  • El producto/marca como metáfora del amor, cuando los valores de la marca nos permiten experimentar una sensación amorosa. Indicadme un spot publicitario en el que Coca-Cola no hable del amor, del amor a tu pareja, del amor a los tuyos, del amor al respeto, del amor a la humanidad.

De la misma manera que a lo largo del tiempo la representación del amor ha variado en ámbitos como la literatura o el cine, por ejemplo, también lo ha hecho en esta comunicación del tipo persuasiva, porque si en la vida no hubiera trabas a superar u objetivos a alcanzar, la historias de las marcas no tendría sentido alguno. Es por eso que nos insisten continuamente con este tema, porque llegará el día en que creamos que el amor llamará a nuestras puertas gracias a productos y/o marcas que en realidad lo único que hacen es satisfacer una necesidad en nosotros que ellos/as mismos/as han creado. ¿Quién sale ganando?

Existen aquellos que opinan que el amor es una simple creación comercial explotada por publicistas y grandes centros comerciales para llamar la atención de su potencial clientela. Lo podemos ver claramente en una de las frases más famosas de uno de los personajes de la exitosa serie “Mad Men”, Don Draper, quién dijo: “What you call ‘love’ was invented by guys like me… to sell Nylons”, que vendría a decir que el amor fue creado por hombres como él para vender medias.

No, señor Draper, el amor existe desde que en el planeta Tierra la vida era sostenible, porque sin él nunca hubiéramos llegado a ningún lado, sin él prácticamente no existiríamos. No se trata de ningún invento creado para vender, al servicio del capitalismo, sino más bien al contrario, pues el significado de amor sustenta conceptos como el de abnegación, darlo todo por los demás sin esperar nada a cambio; esto es lo que verdaderamente importa.

El amor es imprescindible. ¿Por qué? Porqué este mueve barreras, borra de la faz de la Tierra la mayoría de obstáculos que nos ponemos nosotros mismos, y aunque parezca que hoy en día mucha gente quiera exterminarlo, el amor siempre estará allí para protegernos.

¡Viva el amor! Aunque sea publicitario…


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